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Los Principios y el Programa del Partido LIBRE: ¿socialismo o nuevo liberalismo?

Orson Mojica y Sebastián Ernesto González

La irrupción del Frente Nacional de Resistencia Popular (FNRP), como un organismo amplio de lucha democrática, con influencia de masas, y su posterior trasformación en el Partido Libertad y Refundación (LIBRE), dirigido y controlado por el expresidente Manuel Zelaya, colocan a la izquierda revolucionaria de Honduras ante enorme desafíos políticos.

Para muchos activistas de izquierda, sinceros y fieles miembros de la Resistencia, el partido LIBRE es un partido “socialista”, para otros es un “hibrido”. No obstante, casi todos se entusiasman con los resultados electorales y las potencialidades del partido LIBRE, pero muy poco se refieren a la Declaración de Principios y al Programa Político de esta organización.

Con el presente artículo queremos contribuir a la discusión sobre la caracterización del Partido LIBRE, para definir su naturaleza política.

 

 

1.- La decadente “democracia” excluyente de Honduras

A raíz del triunfo de la revolución nicaragüense en 1979, y de la extensión y generalización de una situación revolucionaria en Centroamérica, el imperialismo norteamericano y las oligarquías iniciaron procesos de reformas a los regímenes políticos dictatoriales convocando gradualmente a Asambleas Constituyentes de fachada en Honduras (1980), en  El Salvador (1982) y Guatemala (1984). En Costa Rica no hubo necesidad de convocar a una Asamblea Constituyente, dada la larga tradición democrática imperante después del fracaso de la revolución de 1948.

Esta “democratización” de los regímenes políticos, desde arriba, era parte esencial de la estrategia contrainsurgente, para evitar triunfos revolucionarios como el ocurrido en Nicaragua, en 1979. En el caso de Honduras, la instauración de la democracia burguesa, bajo el gobierno de Roberto Suazo Córdoba (1982-1986), permitió el retorno del Partido Liberal al poder. Durante el siglo XX, de 1930 a 1982, el conservadurismo representado en el Partido Nacional y los gobiernos militares, mantuvieron su hegemonía sobre el Partido Liberal, que llegó a tener en ese periodo el control del gobierno  únicamente en el corto periodo de Ramón Villeda Morales (1957-1963). La situación se invirtió en el periodo 1982-2014, en el cual el Partido Liberal de Honduras recuperó el poder, y solamente hubo tres presidentes del Partido Nacional (Rafael Leonardo Callejas, Ricardo Maduro Joest y Porfirio Lobo). La historia de Honduras, como muchos otros países de Centroamérica, está marcada por la lucha entre liberales y conservadores, siempre dentro del bipartidismo heredado de la dominación colonial, y de las diversas fracciones  de los partidos entre sí.

El ascenso de Roberto Suazo Córdoba al poder fue acompañada de una fuerte represión en contra del movimiento sindical y popular, cuya mayor expresión fue el aniquilamiento selectivo de activistas y militantes de izquierda, ejecutados por el general Gustavo Álvarez Martínez. Contrario a los principios del liberalismo, bajo la presidencia de Suazo Córdoba Honduras perdió su soberanía, con la instalación de bases militares norteamericanas en Palmerola y la utilización de su territorio como retaguardia del ejército contra que atacó a Nicaragua en el periodo 1982-1990.

A partir de 1982, ha existido una larga lucha de los grupos oligárquicos por la preservación del sistema bipartidista, que ha incluido varias reformas electorales. Para las elecciones de 1985 se produjo la crisis de la opción “B”, no hubo elecciones internas en los partidos Liberal y Nacional y se llegó a las elecciones generales sin una Ley Electoral transparente y democrática. Tanto el Partido Liberal como el Partido Nacional llevaron diferentes candidatos a la elección general, en las boletas iban los diferentes aspirantes a la presidencia por cada partido. Este desorden ocasionó que a nivel individual el candidato de mayor votación fuera Rafael Leonardo Callejas, del Partido Nacional, pero a nivel de partido la mayor votación la obtuvo el Partido Liberal y dentro de los candidatos liberales que tuvo mayor votación fue José Azcona Hoyo. Esto originó una gran crisis política que terminó con la famosa opción “B” y que determinó que  Azcona Hoyo sería el Presidente en el período de 1986-1990. También se conformó el Pacto de Unidad Nacional que fue una especie de cogobierno entre el Partido Liberal y Nacional.

En 1986, bajo la presidencia de Azcona Hoyos el Congreso Nacional reinstauró la obligatoriedad de las elecciones internas que, por cierto, había sido establecida en la Ley Electoral bajo la dictadura militar reformista del General Juan Alberto Melgar Castro en 1977 y que fue derogada por la Asamblea Constituyente de 1981. Irónicamente, la posibilidad de inscribir candidaturas independientes fue formulada por primera vez en la Ley Electoral de 1977.

Las elecciones internas, copia del modelo norteamericano, fue una verdadera innovación política en Honduras. Su objetivo inmediato era modernizar el sistema bipartidista permitiendo la inclusión de nuevos grupos y corrientes en el seno de los partidos Liberal y Nacional, aunque el control del Tribunal Nacional de Elecciones por parte de los grupos tradicionales permitió la manipulación de los resultados de las elecciones internas en más de una ocasión.

La tradicional represión contra la izquierda en Honduras impidió que ésta tuviera representación legal independiente, obligando a la militancia de izquierda a actuar a través de otras organizaciones, como el Partido Revolucionario Democrático Hondureño, o dentro de las corrientes radicales del mismo Partido Liberal. Pero esta situación cambió con los Acuerdos de Esquipulas II en 1987, que obligaron a la burguesía hondureña a abrir un poco más el régimen político, accediendo por primera vez a la legalización de partidos de izquierda. Bajo la presidencia de Rafael Leonardo Callejas (1990-1994), producto de intensas negociaciones, el Congreso Nacional aprobó el Decreto No 189-93 por medio del cual se le otorgó la personalidad jurídica al partido Unificación Democrática (UD), el primer partido legal de izquierda.

2.- La Cuarta Urna y el Golpe de Estado

El gobierno de Ricardo Maduro Joest –del Partido Nacional y representante de los banqueros- se caracterizó por impulsar las políticas neoliberales en detrimento de las conquistas de los trabajadores. Una de las leyes más dañinas que aprobó fue la Ley de Reordenamiento Retributivo, que eliminaba el aspecto salarial de los Estatutos. El sector más golpeado por esta ley fue el magisterio ya que eliminó la cláusula salarial. En esa época, el presidente del Congreso Nacional era Porfirio Lobo Sosa y Juan Orlando Hernández fungía como Secretario.

Cuando Manuel Zelaya asume el gobierno en el 2006, hereda un conflicto con los gremios que tienen Estatuto, principalmente con el magisterio, conflicto que resuelve en agosto de 2006 y se definen los aumentos para el magisterio hasta el 2009. Basado en su experiencia como director ejecutivo Fondo Hondureño de Inversión Social (FHIS), bajo el gobierno de Carlos Roberto Reina, Manuel Zelaya desde el inicio de su periodo presidencial, desarrolló agresivos programas de asistencia social la Matrícula gratis y otras medidas de asistencia social que le granjearon mucha popularidad. Los primeros dos años del gobierno de Zelaya, fueron marcados por una fuerte crisis con las transnacionales y empresarios nacionales, producto de la especulación con los precios de los carburantes. En septiembre de 2005 los taxistas de Tegucigalpa sitiaron y paralizaron la ciudad por un aumento de 17 lempiras aproximadamente al galón de combustible. Esta acción fue determinante para que Porfirio Lobo perdiera las elecciones generales de ese año. En esos dos años, se aprobó la Ley de los 60 grados y se cambió la fórmula del precio de los carburantes. Esto acrecentó el conflicto entre Zelaya y el sector ligado a la comercialización del combustible.

En Enero del 2008, el presidente Manuel Zelaya comenzó a inclinarse suavemente hacia los gobiernos de la Alternativa Bolivariana de las Américas (ALBA), al firmar un convenio con la compañía venezolana PETROCARIBE, que le permitió al gobierno de Honduras un respiro en la importación de hidrocarburos. Ante el giro que va dando Zelaya, en agosto del 2008, los sectores ligados al sindicalismo, campesinos, gremios, movimientos sociales y agrupaciones de izquierda que actuaba en el movimiento popular, dieron su primer apoyo político al gobierno de Manuel Zelaya, sellando una alianza política que se mantiene en la actualidad.

Este giro a la izquierda del presidente Manuel Zelaya acrecentó las contradicciones con  otros influyentes sectores de la burguesía hondureña. Extrañamente, mientras Manuel Zelaya giraba a la izquierda, los partidos de izquierda giraban a la derecha, en la medida en que apoyaban al gobierno de turno, que administraba el Estado burgués. La propuesta de Manuel Zelaya de impulsar la instalación de una Cuarta Urna en las elecciones generales del año 2009, en la perspectiva de convocar a una Asamblea Nacional Constituyente, causo pánico en el otro sector de la burguesía.

La repuesta fue contundente: El golpe de Estado preventivo del 28 de Junio del año 2009 desalojó violentamente del poder al presidente Manuel Zelaya, abortando la convocatoria de la Cuarta Urna y creando una nueva situación política en Honduras y Centroamérica. Los militares golpistas se apresuraron a entregar formalmente las riendas del poder a Roberto Micheletti, quien fue elegido por el Congreso Nacional, como nuevo presidente de Honduras, simulando una ordenada transición constitucional.

Lo que nunca estuvo en el libreto de los organizadores del golpe de Estado, fue la inesperada heroica y formidable resistencia de un importante sector de masas, lo que provocó división en la burguesía, incluso roces dentro de las fuerzas armadas. Contrario a lo que se cree, el golpe de Estado no estaba destinado exclusivamente a frenar la consulta de la Cuarta Urna, sino fundamentalmente a evitar la posible influencia del presidente Zelaya en la composición del futuro Congreso Nacional.

Los diputados constituyentes de 1981-82 redactaron una Constitución para la eternidad, ya que las clausulas pétreas contenidas en los artículos 373 y 374 de la Constitución del año 1981, ni siquiera contemplan la convocatoria de una Asamblea Nacional  Constituyente para el caso de una reforma total. Si no hay una revolución triunfante, cualquier  cambio constitucional debe ser obligatoriamente realizado por quien tenga la mayoría de dos tercios en el Congreso Nacional. Por ello, para los golpistas, en aquel momento, era indispensable bloquear la continuidad del Zelayismo al interior del Congreso Nacional.

3.- Golpe de Estado y negociaciones

De las jornadas de lucha contra el Golpe de Estado surgió, desde lo más profundo de la sociedad, el Frente Nacional de Resistencia Popular (FNRP) como la más importante conquista organizativa de los trabajadores de Honduras, después de las gloriosas jornadas de la huelga general bananera de 1954.

No obstante, a pesar de las gigantescas movilizaciones de masas en resistencia, el gobierno de Micheletti logró mantenerse aferrado al poder, en medio del torbellino social. Esto fue posible, en gran parte, por la vacilación de la conducción del recién constituido Frente Nacional de Resistencia Popular (FNRP). Para entender este fenómeno debemos señalar que el FNRP fue una organización que en sus inicios tenía una conducción presidida por la representación de diversos sectores, principalmente del Bloque Popular. Sin embargo, las decisiones finales eran tomadas por pocas personas. A medida que pasaba el tiempo y que la lucha contra el Golpe de Estado se acrecentaba, la conducción se fue volviendo más centralizada. Aunque la mayoría de los sindicatos, gremios, asociaciones de campesinos y movimientos sociales estaban dentro del FNRP, las dirigencias de las Centrales Obreras se negaron obstinadamente a convocar a la huelga general y ganarse a la mayoría de las masas para la insurrección popular.

En sentido contrario a la dinámica social de esa coyuntura, la conducción del FNRP mas bien centró sus esperanzas en el retorno pacifico del presidente Manuel Zelaya al poder, producto de las negociaciones diplomáticas, y no de la movilización popular.

Esta inconsistencia política se manifestó claramente en la candidatura independiente encabezada por el dirigente sindical Carlos H. Reyes, en ese momento el más importante dirigente del FNRP. Si bien es cierto, la candidatura independiente fue proclamada antes del golpe de Estado, el Tribunal Supremo Electoral (TSE) la reconoció e inscribió posteriormente, pero como una maniobra política, para que participaran y legitimaran el proceso electoral convocado por los golpistas. Con ello acrecentaron la ilusión de una salida diplomática o democrática. No obstante, los golpistas tampoco querían que la candidatura independiente tomara fuerza, y que terminara capitalizando por la vía electoral las movilizaciones contra el golpe de Estado. Hasta que al final la realidad se impuso y la candidatura independiente renunció tardíamente para no legitimar el golpe de Estado.

3.1.- El Acuerdo de San José-Diálogo Guaymuras

Las negociaciones entre los golpistas y el Zelayismo se desarrollaron en diferentes etapas. El Expresidente Oscar Arias lanzó su propuesta conocida como “Acuerdo de San José” que contemplaba una amnistía general, el retorno de Zelaya a la presidencia hasta concluir el periodo gubernamental el 27 de enero de 2010, la creación de una Comisión de la Verdad, la conformación de un gobierno de Unidad y Reconciliación Nacional, pero a cambio de retirar la propuesta de Asamblea Nacional Constituyente.

El inesperado retorno clandestino de Manuel Zelaya a la embajada de Brasil, en Tegucigalpa, en septiembre del 2009, fue un factor que revivió el estancado proceso de negociación. El Acuerdo de San José se materializó a través del “Dialogo Guaymuras”, que fue finalmente firmado el 30 de octubre del 2009, pero los golpistas se mantuvieron firmes en  su objetivo estratégico de entregarle el poder al Partido Nacional, cuyo candidato Porfirio Lobo, ante la crisis y división del Partido Liberal, se perfilaba como el nuevo presidente de Honduras.

Por eso, al final de las negociaciones, Michelleti declaró triunfalmente: “Honduras ha ganado y ese ha sido nuestro sueño permanente para que esta crisis haya terminado como terminó. (…) Estoy contento por el resultado", (El Heraldo 31/10/2009).

4.- Las grandes contradicciones del FNRP

En esta lucha contra el golpe de Estado se desarrolló una amplia unidad de acción entre diversas fuerzas políticas y sociales, que dio origen el Frente Nacional de Resistencia contra el golpe de Estado. En esta amplia alianza participaron las centrales sindicales, asociaciones campesinas, el Bloque Popular, movimientos sociales, ONG´S, el conjunto de la izquierda hondureña y un fuerte sector ligado al Partido Liberal que se opuso al Golpe de Estado. Todas estas agrupaciones, exceptuando las ligadas al Partido Liberal, conformaban desde el 2003 la Coordinadora Nacional de Resistencia Popular (CNRP), organismo que nació como oposición a las políticas neo liberales impulsadas por Ricardo Maduro. El 26 de agosto de 2003 se logró paralizar Tegucigalpa con sendas tomas en todas las salidas y puentes, ese mismo día al finalizar la tarde todas las tomas se movilizaron unas 50.000 personas hacia el centro de la ciudad, convergiendo en los bajos del Congreso Nacional, siendo fuertemente reprimida por la Policía. Ese día nació la CNRP, aunque el trabajo de conformar dicha organización se venía impulsando desde mucho antes, principalmente desde la Asamblea Permanente de El Progreso (APP). La CNRP es la antecesora inmediata del Frente Nacional de Resistencia Popular (FNRP)

Es importante aclarar las diferencias entre la CNRP y el FNRP. La CNRP fue producto de una larga experiencia unitaria y de amplias luchas del movimiento popular, los sindicatos y la izquierda, en base a un programa de lucha mínimo de 12 puntos que incluía reivindicaciones gremiales y del sector popular. En cambio, el FNRP, representó desde el inicio la necesaria unidad de acción democrática contra el golpe de Estado, que incluía a otros sectores políticos y sociales que no era de izquierda, como fueron los movimientos liberales que simpatizaban con el ex presidente Manuel Zelaya.

Aunque la izquierda aportaba mayor combatividad y capacidad organizativa en esta unidad de acción democrática, la conducción política y las principales decisiones estaba en manos de las corrientes liberales que simpatizaban con el expresidente Zelaya. El problema no era expulsar a los liberales que desde la base participaban en las luchas, tampoco excretar a los sectores de clase media que se opusieron en las calles al golpe de Estado, sino como aglutinar al conjunto de la nación hondureña en la lucha contra el golpe de Estado, que ya había adquirido una dinámica revolucionaria.

Esta contradicción entre la dinámica de la movilización social y las características de la dirección del FNRP impidió aglutinar a vastos sectores de masas en la lucha contra los golpistas. En esta necesaria alianza, la izquierda siempre apareció como furgón de cola del Zelayismo, nunca planteó sus propias reivindicaciones, nunca agito sus propias banderas.

La conducción del FNRP confió más en las gestiones diplomáticas de la Organización de Estados Americanos (OEA) y en el Dialogo Guaymuras, que en la capacidad de la movilización de masas de obtener el derrocamiento del gobierno de Micheletti por la vía revolucionaria. En el periodo de siete meses que va del 28 de Junio del 2009 al 27 de Enero del 2010, la gran reivindicación del FNRP fue la restitución del presidente Zelaya en el poder. Esta consigna era válida en la medida que reflejaba las aspiraciones de grandes sectores de masas, pero jamás debió convertirse en la consigna principal, porque lo más importante era derrocar a Micheletti y convocar a una Asamblea Nacional Constituyente que nombrara al gobierno.

5.- La misión del gobierno de Porfirio Lobo

En el marco del sistema bipartidista, y tomando en consideración la crisis y división del Partido Liberal, la única fuerza que podía tomar el gobierno en el año 2010 y continuar la misión que había iniciado el Golpe de Estado, era el Partido Nacional y su candidato Porfirio Lobo. Y así fue.

Pero cada gobierno refleja una determinada correlación de fuerzas sociales. El gobierno de Porfirio Lobo, que tiene intereses muy particulares, distintos a los que materializaron el Golpe de Estado, debió iniciar una serie de cambios cosméticos,  adoptando un programa de reformas políticas desde el poder con el objetivo de adormecer a las masas en Resistencia, intentando sustraer a la clase media de una posible alianza con el movimiento obrero y popular que actuaba dentro del FNRP. Incluso, en determinado momento, Porfirio Lobo comenzó a arrebatar el discurso democrático del FNRP impulsando la reforma del artículo 5 de la Constitución arrebatando y desvirtuando la bandera de la consulta popular

También creó la Secretaria de Derechos Humanos, y tramitó la integración del ex Presidente Zelaya como diputado del Parlamento Centroamericano (PARLACEN), pero al mismo tiempo inicio una feroz ofensiva contra las conquistas históricas de los trabajadores, como fueron los ataques a los colegios magisteriales y médicos y la congelación de salarios.

6.- La rápida transformación del FNRP

Una vez que se marchó Micheletti, cuando entregó la banda presidencial a Porfirio Lobo, era necesario redefinir los ejes de lucha. Era obvio que el Golpe de Estado había logrado su objetivo estratégico: imponer al nuevo gobierno y salvar las podridas instituciones del sistema bipartidista. En esas nuevas circunstancias, el FNRP debía discutir cómo continuar la lucha ante la nueva situación.

Apenas se produjo el cambio de gobierno, se desató una feroz lucha interna por el control del FNRP, esa formidable herramienta política que surgió de la lucha contra el golpe de Estado.

Estando aun en el exilio forzoso el ex presidente Zelaya, ejerció una notable influencia sobre las decisiones dentro del FNRP. El prestigio político acumulado a partir del año 2008, cuando desafío a la oligarquía y dio un giro a la izquierda estableciendo alianzas con la izquierda y el movimiento popular, salió enormemente fortalecido al ser la principal víctima del Golpe de Estado. La autoridad política del ex presidente Zelaya fue un factor decisivo en el control y transformación del FNRP.

Esta lucha y sus resultados quedaron reflejados en las resoluciones de las más importantes asambleas nacionales del FNRP.

6.1.- La primera Asamblea Nacional del FNRP

La primera en importancia fue la asamblea nacional del FNRP del 26 de febrero del 2011 en donde se discutió la propuesta de formar un “Frente Amplio Electoral”. Mientras el gobierno de Lobo aporreaba a los trabajadores en lucha y le arrancaba importantes conquistas económicas, los “liberales en resistencia” dentro del FNRP, apoyados por sectores reformistas de la izquierda, pujaron por definir prematuramente estrategias electorales.

La discusión política se polarizó entre quienes estaban por participar en procesos electorales y quienes se oponían a esa orientación, cuando en realidad ambos puntos de vista no eran incompatibles. El verdadero problema central del FNRP se reducía a definir el programa político en el nuevo periodo: cómo continuar la lucha contra los ataques al nivel de vida de los trabajadores, al mismo tiempo que se priorizaba la lucha por convocar a una Asamblea Nacional Constituyente. Era necesario combinar la luchar gremial y social con la lucha democrática, pero combatiendo todos los aspectos antidemocráticos del régimen político bipartidista.

En la Asamblea Nacional del FNRP del 26 de febrero del 2011 fueron derrotados los “liberales en resistencia” y, entre otros aspectos, se acordó  que “1. El FNRP es nuestro único frente político amplio de lucha  -nada queda por fuera del Frente. 2. Habrá elecciones hasta que haya condiciones: retorno del Presidente José Manuel Zelaya Rosales, se lleve a cabo la autoconvocatoria a la Asamblea Nacional Constituyente y sea aprobada un nueva Ley Electoral (…) 13. Se realizará un Encuentro de Luchadores del Movimiento Social que militan en el frente con el fin de definir una plataforma de lucha unificada de todos los sectores sociales”.

El FNRP condicionó su participación en procesos electorales en torno a 3 puntos: regreso del ex presidente Zelaya, reformas a la Ley Electoral y la autoconvocatoria de la Asamblea Nacional Constituyente. Aparentemente se produjo un triunfo del ala izquierda del FNRP, pero en realidad no fue así. El giro hacia la derecha estaba impregnado de un lenguaje izquierdista.

Y en estos 3 puntos es donde comienza a producirse el punto de inflexión, un suave giro del FNRP hacia la democracia burguesa. Poco a poco, la consigna de Asamblea Nacional Constituyente se convirtió en un fetiche político. Se la despojó del elemento esencial como es la movilización de masas que trastoca la relación de poder e impone su convocatoria, y comenzó a enfatizarse únicamente en los procedimientos de elección. Se sustrajo el contenido revolucionario de la consigna democrática y se enarboló únicamente las formas de su convocatoria electoral, ya que cualquier Asamblea Nacional Constituyente se elige por voto universal

Un síntoma preocupante de esta primera gran Asamblea Nacional del FNRP fue la escogencia de las direcciones municipales y departamentales. Si bien es cierto que se dio apertura para la selección  de los delegados, al final de la Asamblea, cuando se elegían las coordinaciones municipales y departamentales, se impusieron los vicios burocráticos que arrastran los sindicatos. Se produjeron las primeras quejas de imposiciones burocráticas, al viejo estilo de los partidos del bipartidismo y de los sindicatos burocratizados.

Otro punto importante de la Asamblea del 26 de febrero de 2011, fue el surgimiento del Espacio Refundacional (ER) como expresión de oposición revolucionaria a la política electoral impulsada por el zelayismo y por la izquierda oportunista. Ante la desaparición de la CNRP y la desmovilización del FNRP, ciertos sectores que se encontraban huérfanos dentro del Frente, comenzaron a reunirse como Organizaciones de Izquierda Revolucionaria en Tegucigalpa. Paralelamente, el COPINH y OFRANEH del sector norte y occidente del país, también se reunían para plantearse y discutir objetivos de lucha. En los meses finales del 2010 hubo mucho ruido en torno a una eventual decisión de participación electoral del FNRP, abandonando en los hechos la lucha por la Asamblea Nacional Constituyente. Como respuesta a tal maniobra, convergieron los sectores más avanzados políticamente dentro del FNRP, en lo que después se conocería como Espacio Refundacional (ER). En la decisión final de la Asamblea del 26 de febrero de 2011 la pequeña corriente del ER se agenció una rotunda victoria contra el sector oportunista de la izquierda, al decidirse por amplia mayoría que no era posible en ese momento la vía electoral. Obviamente fue de mucho peso la decisión de Manuel Zelaya, quien desde el exilio envió una carta para ser leída en la Asamblea y su planteamiento coincidía con la lucha del ER.

6.2.-  El Acuerdo de Cartagena

Los cambios dentro de la conducción del FNRP se acentuaron con el retorno a Honduras del ex presidente Zelaya, producto de los Acuerdos de Cartagena. El destierro del ex presidente Zelaya fue una parte importante del plan de los golpistas: el objetivo siempre fue mantenerlo como rehén ante cualquier posible negociación.

Tras dos años de luchas y movilizaciones contra el golpe de Estado y sus herederos, de gran zozobra e inestabilidad política, plagados de represiones y asesinatos selectivos, de brutales ataques a las conquistas laborales, si bien es cierto no lograron doblegar la Resistencia de las masas populares, si lograron cansar a los trabajadores, preparando condiciones políticas para aceptar cualquier salida en los marcos del régimen antidemocrático.

La represión del periodo anterior preparó las condiciones para la segunda fase de la negociación. La primera fase fue el Acuerdo de San José-Dialogo Guaymuras. En este contexto de decaimiento de las luchas populares, el 21 de Mayo del 2011, se firmó el Acuerdo de Cartagena, un proceso de negociación política secreta entre el gobierno de Porfirio Lobo y el ex presidente Manuel Zelaya, el cual fue bendecido por Hugo Chávez y José Manuel Santos, Presidentes de Venezuela y Colombia, respectivamente, convirtiéndose estos dos últimos en garantes del mismo.

Todos los cargos levantados contra el ex presidente Zelaya eran únicamente para forzar la negociación, en condiciones favorables para el gobierno. Mediante el Acuerdo de Cartagena se pactó, entre otras cosas, la anulación de los juicios contra el ex Presidente Zelaya y su retorno a Honduras, a cambio que el Estado de Honduras fuera readmitido en la Organización de Estados Americanos (OEA) y obtener así el reconocimiento diplomático de una parte de los gobiernos de América Latina.

El retorno de Manuel Zelaya a Honduras no fue producto del triunfo de la movilización social ni de la derrota del golpe de Estado, sino que su regreso se produjo cuando las movilizaciones habían disminuido. Aunque las movilizaciones del periodo anterior presionaron a los golpistas, en realidad el retorno de Manuel Zelaya obedeció a un frio cálculo político sobre la necesidad de incorporar a la conducción de la Resistencia a las alicaídas instituciones del bipartidismo.

El Acuerdo de Cartagena fue una negociación de cúpulas, a espaldas de las bases del FNRP. El problema no era negociar, sino qué negociar y cómo negociar.  En algún momento de la lucha puede producirse algún tipo de negociación, pero esta nunca puede ser secreta y nunca debe poner en peligro el objetivo de la lucha. De lo contrario, la negociación se convierte en traición.

Un asunto clave fue la secretividad de las negociaciones. Las bases del FNRP no tuvieron control ni capacidad de decisión en las negociaciones. A los activistas del FNRP les fueron presentados los resultados finales de la negociación secreta. Evidentemente, la cereza del pastel de esta negociación fue la noticia del inminente retorno de Manuel Zelaya a Honduras, quien en ese momento ya fungía como coordinador nacional del FNRP y líder indiscutido de la Resistencia al golpe de Estado.

El Acuerdo de Cartagena le dio legitimidad al gobierno sucesor del golpe de Estado y le maquilló el rostro a Porfirio Lobo, como si fuese un gobernante democrático, olvidando las elecciones espurias del año 2009.

Uno de los puntos centrales del Acuerdo de Cartagena contempló la aceptación por parte del gobierno de Porfirio Lobo de la participación del FNRP como fuerza política legalmente inscrita ante el Tribunal Supremo Electoral (TSE). A pesar que en la Asamblea Nacional del FNRP del 26 de febrero del 2011 se acordó que esta organización no debía convertirse en un partido político electoralista, sino que debía conservar su naturaleza de organismo amplio de la lucha democrática.

No obstante, a partir del Acuerdo de Cartagena, y del retorno de Manuel Zelaya a Honduras, el 28 de Mayo del 2011, la conducción del FNRP dio un fuerte giro hacia la derecha, abrazando las instituciones del sistema bipartidista, abandonado en los hechos la lucha por la defensa la libertad sindical y las conquistas de los estatutos gremiales. A partir de ese giro, las luchas de los trabajadores y demás sectores sociales continuaron produciéndose, pero por fuera de la conducción del FNRP. Así lo demostraron las luchas de empleados públicos, maestros, enfermeras, médicos, estudiantes, sindicatos universitarios, y campesinos de la zona del bajo Aguan, etc.

6.3. La segunda Asamblea Nacional del FNRP

Con el retorno del expresidente Manuel Zelaya a Honduras, ocurrido el 28 de Mayo del 2011, se intensificó la ofensiva por tomar por asalto el bastión del FNRP. La aureola de mártir, de víctima directa del golpe de Estado, fortaleció políticamente a Zelaya. Su autoridad era indiscutible. Poco a poco la figura del caudillo liberal se volvió determinante. Atrás quedó la imagen del político desgastado por la gestión gubernamental, ahora Zelaya representaba la lucha contra el sistema bipartidista, al menos así es percibido todavía por el movimiento de masas.

La discusión sobre el “Frente Amplio” fue una primera incursión en el terreno electoral. A partir de ese momento, con el descenso de la lucha de masas, producto del cansancio y de la inactividad de la conducción del FNRP, todo comenzó a girar cada vez más sobre la alternativa electoral.

La transformación del FNRP fue producto de un proceso acelerado, pero dividido en diferentes pequeñas etapas. La segunda Asamblea Nacional del FNRP, realizada el 26 de Junio del 2011, con la presencia de Manuel Zelaya, reunió a más de 1,600 delegados, tomó la crucial decisión de derogar el Acuerdo No 2 de la Asamblea Nacional del 26 de febrero de ese mismo año, ya que el punto central sobre el retorno de Manuel Zelaya había sido cumplido por el gobierno. Consecuentemente, también se tomó la decisión de constituir una nueva fuerza política, pero sin utilizar las siglas del FNRP. Este punto había caldeado los ánimos dentro de la bases del FNRP, pero al final el presidente Zelaya y sus seguidores lograron convencer a la mayoría de delegados, que las siglas del FNRP no serían utilizadas, aunque aportaría sus estructuras para crear al nuevo partido Libertad y Refundación (LIBRE)

7.- La creación del partido LIBRE

La creación del nuevo partido político, parido con dolores y sufrimientos por el FNRP, estuvo llena de escollos. En dos oportunidades tuvo que cambiarse de nombre. Primero se denominó Frente Amplio de Resistencia Popular (FARP), después se denominó Partido de Resistencia Popular (PRP) pero finalmente, el 2 de Octubre del 2011, se denominó Partido Libertad y Refundación (LIBRE), y así fue inscrito ante el TSE.

Con la creación de LIBRE se consolidó la orientación de entrar al terreno electoral, aun sin haberse reformado la Ley Electoral, demanda planteada en la primera  Asamblea Nacional del FNRP.

El nacimiento de LIBRE produjo sentimientos y reacciones encontradas en las bases del FNRP. Hubo una importante discusión sobre si el FNRP debía constituirse en un partido político o continuar siendo una organización amplia de lucha. La discusión giró falsamente entre quienes estaban a favor de participar en elecciones y quienes estaban en contra.  Que el fenómeno político y social de la Resistencia se transformara en partido político era, sin lugar a dudas, un paso trascendental. El problema era qué tipo de partido, con qué conducción, con qué programa y con qué política pretendía tomar el poder y con qué objetivos a hacerlo. Se impuso el criterio de fundar primero el partido LIBRE y hasta después dotarlo de Declaración de Principios, Programa Político y Estatutos. Se colocó la carreta delante de los bueyes.

Hubo sectores que consideraron un proceso natural que el FNRP se haya transformado en la base del nuevo partido político LIBRE. Si las condiciones habían cambiado, lo más lógico era adecuarse a las nuevas circunstancias. Es más, la amplia mayoría considera que el nuevo partido LIBRE es un partido revolucionario, que busca la transformación y refundación de Honduras. Solo una minoría de izquierda y varias agrupaciones sociales, agrupadas en torno al antiguo Espacio Refundacional (ER), ahora denominada Convergencia Refundacional (CR), mantuvo una actitud crítica en torno a la fundación del nuevo partido LIBRE.

7.1.- ¿Qué representa LIBRE?

Sin lugar a dudas, el surgimiento del nuevo partido LIBRE refleja un proceso contradictorio. Los partidos políticos deben analizarse en base a tres criterios básicos: composición social, naturaleza de clase de su dirección, programa y política.

Por su composición social, el partido LIBRE, al provenir del FNRP, refleja una amplia base popular, en que participan activamente las centrales obreras, sindicatos, colegios magisteriales, y el llamado “movimiento popular”, etc. No obstante, dentro de ese amplio conglomerado social, en el último periodo, especialmente después del giro electoral del FNRP, observamos una creciente participación de sectores de clase media, en todos sus estratos, de políticos tradicionales tránsfugas, que miran asombrados la gran oportunidad de obtener cargos y puestos públicos.

Pero los partidos no se definen  obreros ni populares, única y exclusivamente por la composición social. En general, todos los partidos burgueses, en cualquiera de sus variantes, tienen en mayor o menor grado, a sectores obreros, populares y campesinos como base social, como electorado cautivo. Lo que define la naturaleza de clase de un partido político, no es pues solo la base social, sino cuáles son sus objetivos fundamentales.

La social democracia europea, por ejemplo, a comienzos del siglo XX eran partidos eminentemente obreros, pero desde la traición denunciada por Lenin en 1914, cuando cada partido apoyó a su propia burguesía durante la Primera

guerra Mundial, pasaron a ser partidos burgueses. León Trotsky llegó a denominar a los partidos socialdemócratas como partidos “obrero-burgueses”, una definición que reflejaba la enorme contradicción social de los mismos. Eran obreros por su base social obrera, pero burgueses por la política pro capitalista de su dirección.

En el caso del partido LIBRE, sin caer esquematismos, no hay duda que refleja una contradicción social similar: una base obrera, popular y campesina, con una conducción que refleja los intereses del grupo de empresarios que siempre han rodeado al ex presidente Manuel Zelaya y que en su mayoría provienen del Partido Liberal de Honduras. La anterior afirmación podrá parecer una exageración polémica, debido a que en la conducción del partido LIBRE están presentes también legendarios dirigentes del movimiento obrero y popular, como Juan Barahona, Luis Baquedano, la dirigencia magisterial, etc., pero en realidad no lo es.

El carácter de clase de una dirección no proviene de si tiene más o menos dirigentes obreros y populares en su seno, sino de los objetivos que estos persiguen. Y así, poco a poco, nos vamos acercando a la política que sostiene el partido LIBRE, su  Declaración de Principios y su Programa Político.

8. La lucha entre corrientes del Partido Liberal de Honduras

Debido a que la actual conducción del partido LIBRE, Manuel Zelaya y Xiomara Castro entre otros,  proviene de una escisión del Partido Liberal de Honduras, debemos analizar, a grosso modo, la crisis de esta organización, y cómo ha influido en la Declaración de Principios y el Programa del Partido LIBRE.

Tradicionalmente, el Partido Liberal de Honduras ha sido el partido de la clase media y de los sectores populares. El liberalismo en Honduras ha sido un partido con enorme influencia de masas. Fieles a su tradición, el Partido Liberal de Honduras siempre ha estado conformado por diversas corrientes, unas reaccionarias y otras “progresistas”. Esta relativa democracia al interior del Partido Liberal de Honduras ha servido para absorber, en más de una oportunidad, a las corrientes progresistas. Por falta de espacio, solamente analizaremos la evolución de estas corrientes en el último periodo que abarca desde la aprobación de la Constitución de 1982 hasta la actualidad.

En Honduras, el Partido Comunista fundado en 1922 siempre fue débil hasta su discreta disolución en 1994. En muchas oportunidades El Partido Comunista y otras corrientes de izquierda coincidieron y trabajo políticamente con las corrientes “progresistas” del Partido Liberal. El ejemplo clásico de este tipo de coincidencias fue el Partido Democrático Revolucionario Hondureño (PDRH) fundado en 1948, bajo la terrible represión de la dictadura de Tiburcio Carías Andino.

De 1925 a 1982 se sucedieron en Honduras varios gobiernos del Partido Nacional y de los militares, salvo el periodo presidencial de Ramón Villeda Morales (1957-1963) quien fue derrocado por un golpe de Estado. Fueron cerca de 50 años alejados del poder,  con los líderes más respetados en el exilio, lo que provocó el surgimiento de corrientes de izquierda del liberalismo que propugnaban por una mayor relación con el movimiento de masas para recuperar el poder. Este fenómeno político y social se manifestó el 31 de Diciembre de 1966 cuando el Consejo Central Ejecutivo del Partido Liberal de Honduras (CCEPLH), bajo la influencia del Partido Liberal de Colombia, en un pronunciamiento histórico definió al liberalismo como “Izquierda Democrática”. Dicha Declaración, en sus partes más importantes, estableció que “el liberalismo como doctrina constantemente evoluciona… debe pues, revisar su doctrina frente a la revolución contemporánea… modificar los viejos conceptos sobre organización de la sociedad, la libertad, los derechos del individuo, el papel del Estado, las relaciones internacionales y los criterios de igualdad social… pero no podría nuestro instituto político realizar toda esa inmensa labor social que le está encomendada como único partido progresista y auténticamente popular en nuestro país, si no delinea mejor su ubicación ideológica y su posición frente a las corrientes políticas de América Latina… es por ello que como responsable de la dirigencia de este gran partido y después de analizar a conciencia nuestra misión reivindicadora de los derechos y aspiraciones del pueblo hondureño, estimamos que nuestra posición no puede ser otra que la de ubicarnos cada vez con mayor claridad dentro de la Izquierda Democrática de nuestro continente…” (Paz Barnica, Edgardo, “La renovada ruta del liberalismo”, CETTNA, 1989)

Esta formulación teórica fue ratificada en la Convención Nacional del Partido Liberal de Honduras en 1968.

En la década de los años 70 del siglo XX, bajo las diversas dictaduras militares, se formó dentro del Partido Liberal de Honduras la Alianza Liberal del Pueblo (Alipo), que encabezaban los banqueros Edmond L. Bográn y Jaime Rosenthal Oliva y otros dirigentes más plebeyos como Carlos R. Reina, Jorge Bueso Arias y Ramón Villeda Bermúdez. La ALIPO fue un frente único de las fracciones liberales en la búsqueda del poder. Al final, después de una intensa lucha política, la ALIPO logró agrupar temporalmente a otras corrientes consideradas de izquierda dentro del liberalismo como  el Movimiento Amigos de Jorge BuesoMovimiento Ramón Villeda Bermúdez.

Contrario a lo que se pueda creer, las elecciones internas promovidas bajo la vigencia de la Ley Electoral de 1977 permitieron a la dirigencia tradicional del Partido Liberal, absorber en 1981 a todas las corrientes “progresistas”, ampliar su base social, recuperar el poder e imponer su hegemonía a partir de la elección de Roberto Suazo Córdova en 1982, quien perteneció al Movimiento Liberal Rodista.

Una vez en el poder, se produjo una recomposición del Partido Liberal  y también el surgimiento de nuevas corrientes progresistas. A inicios de la década de los años 80 del siglo XX, los hermanos Jorge Arturo y Carlos R. Reina Idiáquez, fundaron el Movimiento Liberal Democrático M-Líder. Esta corriente  se opuso a la utilización y entrega del territorio de Honduras en la estrategia de guerra de agresión contra la revolución nicaragüense. Ha sido la corriente más de izquierda dentro del Partido Liberal, aunque posteriormente se dividió en otras corrientes. Posteriormente, en las internas de 1992, Carlos R. Reina encabezó el Movimiento Reinista en las elecciones internas y en 1993, con un discurso democrático, ganó las elecciones generales bajo la consigna de la “revolución moral”, llegando a ser presidente de Honduras.

En las elecciones primarias de 1996, el banquero Jaime Rosenthal Oliva abandonó su radicalismo juvenil y participó con una corriente denominada  Movimiento Liberalismo Renovador (LIBRE). Pero esta corriente no tiene ningún nexo con el actual partido LIBRE, la similitud de nombres y siglas es pura coincidencia.

El expresidente Manuel Zelaya formó parte de la corriente dominante conocida como Movimiento Liberal Rodista (MLR), posteriormente se identificó con el Movimiento Azconista pero en las elecciones internas del año 2000 organizó su propia corriente denominada Movimiento Esperanza Liberal (MEL) siendo derrotado por Rafael Pineda Ponce. Posteriormente, sin doblar su brazo, Manuel Zelaya encabezó la corriente denominada Plataforma Poder Ciudadano (PPC), y con un discurso democrático bastante similar al de Carlos R. Reina, ganó las elecciones internas y posteriormente ganó las elecciones presidenciales del año 2005.

9.- Similitudes y diferencias entre los principios de LIBRE y el Partido Liberal

Al analizar la Declaración de Principios del nuevo Partido LIBRE y compararla con la Declaración de Principios aprobada por la Convención del Partido Liberal, en el año 2010, se comprueba que LIBRE no solo no rompe con el liberalismo, sino que trata de modernizarlo y adecuarlo a las nuevas circunstancias, de la misma manera que ALIPO lo hizo a finales de los años 70 del siglo pasado, al interior del Partido Liberal, cuando se produjo una situación revolucionaria en Centroamérica, con el triunfo de la revolución nicaragüense, y la cúpula liberal se preparaba para tomar el poder nuevamente.

9.1.- Respeto a la Constitución

No es nuevo el fetichismo de la ley, por parte del liberalismo. Tiene su origen en la lucha contra el absolutismo feudal. Pero las Constituciones y las leyes reflejan ordenes sociales, sistemas de dominación de fracciones de clase, que pretenden perpetuarse por medios de normas jurídicas.

Este fetichismo queda expresado en la Declaración de Principios de LIBRE, cuando afirma que “(…) Libertad y Refundación (LIBRE), enmarca estos principios en lo dispuesto en la Constitución de la República y la Ley”.

La Declaración de Principios del Partido Liberal también afirma que “Fiel a su vocación republicana, democrática y representativa, el Partido Liberal reafirma su voluntad de cumplir y hacer cumplir la Constitución y demás leyes de la República”.

Y esta coincidencia no es una casualidad: la Constitución de 1982, aunque aceptada por el Partido Nacional, fue redactada por la mayoría de diputados liberales electos en la Asamblea Nacional Constituyente de 1981, imprimiéndole un determinado contenido ideológico y programático, que hoy reivindican tanto LIBRE como el Partido Liberal.

Incluso, el respeto a la Constitución por parte de LIBRE llega al extremo de reivindicar el artículo 2 de la Constitución de 1982, al expresar en la Declaración de Principios que LIBRE “(…), asume el principio constitucional que la suplantación de la Soberanía Popular y la usurpación de los poderes constituidos se tipifican como delitos de traición a la patria. La responsabilidad en estos casos es imprescriptible”.

9. 2.- Respeto a la democracia burguesa, “participativa e incluyente”

El liberalismo ha sido la corriente política que mejor representa los intereses de la burguesía, en condiciones “normales” de funcionamiento de la democracia burguesa. Cuando el sistema capitalista entra en crisis, como ocurre actualmente en Honduras y el mundo, el liberalismo tiende a fraccionarse en diversas corrientes, pero todas ellas reclaman lo mismo: la vuelta a la “normalidad”. Reivindican por igual a la democracia burguesa, el medio ambiente natural de desarrollo del liberalismo.

El Partido LIBRE no es la excepción: reivindica totalmente la democracia burguesa. En su Declaración de Principios afirma que “(…) LIBRE, interpreta y expresa el pensamiento y la fuerza del pueblo que demanda con urgencia la refundación del Estado, la transformación de la sociedad y del sistema económico y político, así como la construcción de una verdadera democracia participativa e incluyente basada en la igualdad, la libertad, la solidaridad y la justicia con las cuales se garantice el respeto universal e irrestricto de los derechos humanos”.

Pero la Declaración de Principios del Partido Liberal defiende lo mismo, pero con una redacción diferente: “(…) Sólo acepta como fuente legítima del poder público, la voluntad del pueblo expresada en comicios libres y honestos, rechaza el continuismo, las prácticas antidemocráticas y excluyentes de la participación ciudadana”.

Mientras LIBRE afirma luchar por una “democracia participativa e incluyente”, el Partido Liberal se opone a las “prácticas antidemocráticas y excluyentes de la participación ciudadana”. La diferencia está en la redacción, en las formas, no en los conceptos teóricos, que en el fondo son los mismos, salvo el “rechazo al continuismo” que ha sido una bandera tradicional del liberalismo en Honduras.

9.3.- Libertad, independencia y soberanía popular

En su Declaración de Principios, el partido LIBRE  afirma ser “la continuación histórica de la lucha del pueblo hondureño por lograr su libertad y su independencia, así como el respeto a la Soberanía Popular como la única base legítima del poder en Honduras. Libertad y Refundación (LIBRE), sustenta el principio de la Soberanía Popular en el ejercicio pleno de la democracia, en la que el pueblo tenga la potestad de usar los mecanismos de la democracia participativa, así como la democracia directa (…) Asumimos la soberanía popular como un instrumento para revertir el orden de cosas imperante e instaurar una democracia participativa, directa y popular que supere las desigualdades políticas, sociales y económicas que las élites oligárquicas han impuesto por siglos en Honduras”.

En el mismo sentido, la Declaración de Principios del Partido Liberal expresa que “El Partido Liberal no subordinará su actuación a directrices de entidades nacionales o extranjeras, públicas o privadas, que atenten contra la soberanía e independencia económica, política y cultural del Estado, su forma de gobierno democrática y representativa y las autoridades constituidas. Reafirma su obligación de lograr sus objetivos por medios democráticos representativos y participativos”.

Como podemos analizar, existe una coincidencia en torno a la “independencia” y la “libertad” aunque aparentemente existe una diferencia en torno al concepto de “soberanía popular”, que no aparece en la Declaración de Principios del Partido Liberal.

No obstante, en el artículo 2 de los Estatutos aparece, sin decirlo de esa forma, una definición de “soberanía popular”: “El Partido Liberal de Honduras, sólo acepta como fuente legítima del Poder Público, y ejercicio de Soberanía, la voluntad del pueblo expresada en las urnas, de manera libre, justa e igualitaria”.

Y para que  no quepan dudas que no se trata de una nueva definición, el concepto de “soberanía popular” está incorporado en el artículo 2 de la Constitución de Honduras: “La Soberanía corresponde al Pueblo del cual emanan todos los Poderes del Estado que se ejercen por representación. La soberanía del Pueblo podrá también ejercerse de manera directa, a través del Plebiscito y el Referendo. La suplantación de la Soberanía Popular y la usurpación de los poderes constituidos se tipifican como delitos de Traición a la Patria. La responsabilidad en estos casos es imprescriptible y podrá ser deducida de oficio o a petición de cualquier ciudadano”.

No debemos olvidar que este concepto de  “soberanía popular” es reivindicado abiertamente por el partido LIBRE.

9.4.- Derecho a la insurrección

Este tema del “derecho a la insurrección”, que ha sido abandonado en muchas Constituciones de los países que forman la nación Centroamericana, está incluido en el artículo 3 de la Constitución de Honduras, redactada en el año 1982: “(…) El pueblo tiene derecho a recurrir a la insurrección en defensa del orden constitucional (…)”.

La Declaración de Principios del partido LIBRE retoma el concepto y afirma que “El pueblo tiene derecho a recurrir a la insurrección en defensa del orden constitucional, nadie debe obediencia a un gobierno usurpador ni a quienes asuman funciones o empleos públicos por la fuerza de las armas”.

De igual manera, la Declaración de Principios del Partido Liberal expresa que “(…) condena la violencia y el terrorismo, pero reconoce el derecho que tiene el pueblo a la insurrección, en defensa del orden constitucional y para oponerse a regímenes ilegítimos”

El “derecho a la insurrección” es un viejo principio del liberalismo decimonónico que, como podemos apreciar, es reivindicado no solo por el Partido Liberal sino también por LIBRE.

9.5.- Sobre el “sistema económico alternativo”

En su Declaración de Principios, el partido LIBRE expresa que “aspira a construir una sociedad sin relaciones de explotación y sometimiento entre los seres humanos, así como el crecimiento de una conciencia humanista que moldeé actitudes de cooperación y solidaridad contrarias al individualismo y el egoísmo promovidas por el modelo neoliberal.

El camino hacia una sociedad justa, se construye paso a paso, valorando de manera científica los avances posibles, con sensibilidad y creatividad (…) Nos pronunciamos por un sistema económico alternativo que tenga como fin supremo la plena realización del ser humano, y se enmarque dentro del régimen económico de la Constitución de la República”.

Aparentemente, en este tema LIBRE se aleja del liberalismo tradicional pero en realidad no es así. No bastan las críticas al neoliberalismo ni las condenas a la explotación, sino que no queda claro cuál es la alternativa que plantea el partido LIBRE. La construcción justa de una sociedad, paso a paso, más bien parece una justificación anticipada de los cambios que no podrá realizar. Al enmarcar el “sistema económico alternativo” dentro del régimen económico de la Constitución actual, indica que en el plano económico el partido LIBRE no se atreve a romper con el statu quo del sistema capitalista actual, que tiene sumido a Honduras en la crisis más severa de sus historia.

En cambio, la Declaración de Principios del Partido Liberal, es consecuente con el liberalismo defensor de las relaciones capitalistas: “Se postula como principio fundamental la inclusión social y, por ende, se reconoce el crecimiento económico con equidad social como regla que debe regir la economía nacional y debe presidir el ejercicio de las libertades económica de iniciativa, de inversión; de comercio, de competitividad, de contratación y de empresa, de modo que la producción económica responda a los conceptos de desarrollo sostenible, asegurando la distribución equitativa de la riqueza”.

Todos esos conceptos rimbombantes de “inclusión social”, “equidad social” y “distribución equitativa de la riqueza” suenan demagógicos y ofensivos en el segundo país más pobre de América Latina.

9.6.- La Seguridad y sus causas

El preámbulo de la Constitución de 1982, contiene los principios de “justicia, la libertad, la seguridad, la estabilidad, el pluralismo, la paz, la democracia representativa y el bien común” .Todos ellos son principios del liberalismo, pero su inclusión en la Constitución no ha impedido que la descomposición del capitalismo convierta a Honduras en el país más inseguro y violento del mundo, cuyas consecuencias las pagan a diario las masas populares.

La Declaración de Principios de LIBRE expresa que “asume como la obligación de dotar a los seres humanos de una seguridad integral, en la cual la mejor forma de luchar es garantizarle a los seres humanos las libertades y ausencias de necesidades o miedo”.

Contrario a esta generalidad, la demagógica Declaración de Principios del Partido Liberal expresa que “la sociedad hondureña tiene derecho a disfrutar de seguridad, para ello debe combatirse no sólo los resultados de la inseguridad, sino también sus causas.

Las políticas públicas de seguridad, por consiguiente, deben atacar los factores que generan estos fenómenos y la impunidad que constituyen la fuente de la violencia, la delincuencia y el crimen organizado, garantizando que todos los responsables de la comisión de los delitos, incluidos los denominados “de cuello blanco”. Serán severamente castigados, para erradicar la percepción de que la justicia penal es selectiva”.

Como se puede apreciar, ambas agrupaciones se refieren al mismo tema de combatir la inseguridad y sus causas. El mismo tema con redacción diferente.

9.7. La defensa del Medio Ambiente

La Declaración de Principios de LIBRE sostiene que “el progreso de la sociedad hondureña y la humanidad en general sólo son posibles mediante el desarrollo de sistemas productivos que respeten los seres vivos y el ambiente”.

De igual manera, la Declaración de Principios del Partido Liberal, sostiene que “es imperativo revertir la pérdida de recursos del ambiente, garantizar su sostenibilidad y disminuir la vulnerabilidad frente a los fenómenos de la naturaleza, por lo que es impostergable la protección del ambiente en general y la prevención de desastres naturales”.

Las diferencias son de matices formales en la formulación, nada más.

9.8.- Algunas diferencias

A pesar de reivindicar los mismos principios liberales, desde diferentes puntos de vista, sería un craso error considerar que no hay diferencias. Si hay algunas diferencias entre LIBRE y el tradicional Partido Liberal.

Por ejemplo, el Partido Liberal hace tiempo abandonó la bandera de la educación laica, no está incluido en su Declaración de Principios, aunque el laicismo en la educación está contemplado en el artículo 151 de la Constitución de 1982.

En cambio, el partido LIBRE reivindica, retoma en su Declaración de Principios, la educación laica, al afirmar que “en consonancia con su carácter morazánico, Libertad y Refundación (LIBRE), promueve la construcción de un verdadero Estado laico, respetuoso de las creencias religiosas personales”.

Otra diferencia, quizá la diferencia esencial con el Partido Liberal, es que el partido LIBRE afirma que “para refundar Honduras y lograr la transformación de la sociedad es imperativo e impostergable convocar al poder originario del pueblo expresado en la Asamblea Nacional Constituyente”.

En los procedimientos de reforma de la Constitución de 1982 no se contempla la convocatoria a una nueva Asamblea Nacional Constituyente, lo que vuelve pétrea toda la Constitución de 1982.

Un tercer aspecto diferente es que la Declaración de Principios de LIBRE “manifiesta que la Asamblea del Poder Popular es un organismo básico en la construcción del poder del pueblo y la democracia participativa. Libre asume el desafío de profundizar el sistema democrático a través de la soberanía popular, como forma de garantizar el cumplimiento de la responsabilidad política”.

Esta idea es desarrollada con más amplitud en el Programa Político del partido LIBRE, y está relacionada con la creación de un cuarto poder del Estado que, para evitar repeticiones, analizaremos más adelante.

10.- Las elecciones internas del 2012

El Golpe de Estado del 2009 alteró el funcionamiento del sistema bipartidista y profundizó la crisis del régimen. No obstante, el punto número 6 del Acuerdo de Cartagena le dio un nuevo soplo de vida al cuestionado sistema electoral de Honduras, en la medida que el gobierno de Porfirio Lobo se comprometió a no obstaculizar la constitución de un nuevo partido político,  a “velar por el cumplimiento de todas las garantías que la ley concede para que el Frente Nacional de Resistencia Popular solicite su inscripción ante el Tribunal Supremo Electoral y participe democráticamente en los procesos políticos electorales de Honduras y para que pueda integrar los organismos oficiales de carácter político electoral en igualdad de condiciones”.

Este punto garantizaba de antemano la inscripción y participación de una fuerza política proveniente de la resistencia.

10.1. Nepotismo e imposiciones dentro de LIBRE

El acuerdo original contemplaba la inscripción del FNRP como tal, pero las bases de la resistencia se opusieron a la utilización de las siglas gloriosas, y en cambio aceptaron constituir un nuevo partido sobre la base del FNRP. De esta manera surgió LIBRE, un partido que tiene su origen en la lucha callejera del FNRP pero que fue reconocido de antemano como consecuencia directa del Acuerdo de Cartagena, y como parte de una maniobra política diseñada desde las alturas para revitalizar al sistema bipartidista.

El partido LIBRE fue inscrito como un partido de nuevo tipo, que lucha por el cambio y la “refundación de Honduras”. Las corrientes que funcionaban de facto al interior del FNRP, producto del ambiente de lucha democrática, rápidamente adquirieron las formas de cinco grandes corrientes políticas: 28 de Junio, Fuerza de Refundación Popular (FRP), Pueblo Organizado en Resistencia (POR), Movimiento Resistencia Progresista (MRP) y el Movimiento 5 de Julio.

Bajo la presión de comparecer en la lucha electoral, las 5 corrientes escogieron  por “consenso” a Xiomara Castro, como candidata presidencial, propuesta que había sido oficializada con anterioridad en un acto de masas en el departamento de Santa Bárbara. Debido a que el expresidente Manuel Zelaya no puede optar a la candidatura presidencial por la prohibición pétrea de los artículos 239 y 374 de la Constitución de 1982, el mecanismo para garantizar la influencia del caudillo liberal fue la nominación de su esposa, Xiomara Castro. De esta manera, la sombra e influencia política de Zelaya seria directa y permanente.

Con esta decisión, el nuevo partido LIBRE demostró que los vicios del caudillismo y el nepotismo del viejo Partido Liberal, se refractaban dentro del nuevo partido político. Esta escogencia familiar impidió la discusión democrática dentro del nuevo partido LIBRE y relegó a la oscuridad y el anonimato a los líderes obreros y populares que más se destacaron en la lucha contra el Golpe de Estado.

La falta de democracia al interior de LIBRE llegó al extremo que Xiomara Castro escogerá a los designados presidenciales, que son una especie de vice presidentes de conformidad a la reaccionaria Constitución de 1982. Comprobamos, una vez más, que en LIBRE hay restricciones a la democracia interna y que las principales decisiones no corresponden a sus bases, sino a una reducida cúpula de empresarios alrededor del expresidente Manuel Zelaya.

La decisión de la dirigencia del FNRP en pleno fue la postulación de Xiomara Castro como candidata a la presidencia de la República. Nadie se opuso. De manera oportunista, muchos de estos dirigentes, guardaron silencio porque aspiran a obtener cargos públicos de elección popular amparados en la sombra del nuevo caudillo liberal.

10.2. Los resultados de las elecciones internas del 2012

Bajo estas circunstancias se produjeron las elecciones internas del 18 de Noviembre del 2012. Bajo un contexto de pavorosa crisis económica, caos social y constantes pero dispersas luchas de los trabajadores en contra del paquetazo del gobierno de Porfirio Lobo, era previsible que ese descontento social terminara siendo aprovechado por el nuevo partido LIBRE.

 

Resultados oficiales de las elecciones internas del 2012

 

Partido Liberal

--------

Esteban Handal Pérez

Yani Rosenthal Hidalgo

Mauricio Villeda Bermúdez

Total

 

---------

23,560

273,543

321,750

618,853

Partido Nacional

Otros

Miguel Pastor Mejía

Ricardo Álvarez Arias

Juan Orlando Hernández

 

 

36,345

118,383

378,607

443,594

976, 929

Partido LIBRE

 

Xiomara Castro Sarmiento

------------

-------------

 

 

-------

558,756

-------

----------

558,756

Fuente: TSE de Honduras

 

En un país como Honduras, donde los fraudes electorales y el irrespeto a la voluntad popular ha sido una constante histórica, el resultado final ha sido el rechazo pasivo a los procesos electorales con una abstención promedio del 50%. Por ello el análisis de las elecciones internas debe hacerse con las debidas precauciones. La participación popular en las elecciones internas siempre es menor que las elecciones presidenciales.

Los resultados de las elecciones internas del 2012 mostraron un fortalecimiento de la corriente más derechista del Partido Liberal y una continuidad de la corriente “moderada” o de centro derecha del Partido Nacional. Aunque estos resultados fueron denunciados de fraudulentos por los candidatos perdedores, como por las propias autoridades del TSE, los 558,756 votos obtenidos por LIBRE mostraron un importante caudal electoral y un relativo estancamiento de los partidos Liberal y Nacional.

¿De qué sector proviene esta alta y significativa votación? Si comparamos los resultados de las elecciones internas del 2012 con las elecciones internas del año 2008, observamos que el Partido Liberal obtuvo 627,002 votos válidos, mientras el Partido Nacional obtuvo 653,361 votos válidos, estableciendo un aparente equilibrio entre ambos pilares del bipartidismo. Si es así, entonces, ¿de donde sale la alta votación de LIBRE? ¿Es acaso un expresión de sectores independientes, o esta votación proviene de las bases liberales descontentas con su actual conducción?

Es muy difícil brindar una repuesta categórica porque los resultados de las dos últimas elecciones presidenciales muestran siempre una gran variación en relación a los resultados de las elecciones internas que les precedieron. En las espurias elecciones presidenciales del año 2009, el Partido Nacional salió vencedor con 1.213.695  votos (56,56%) y el Partido Liberal obtuvo 817.524 votos (38,09%). En las elecciones presidenciales del año 2005, en las que el Partido Liberal ganó las elecciones con 918,669 votos (49.90%) y el Partido Nacional obtuvo 850,005 votos (46.17%)

10.3. El fortalecimiento electoral de LIBRE: expresión de la crisis económica y social.

La alta votación de LIBRE demuestra que la crisis económica y social es más poderosa que los esquemas ideológicos. Quienes propugnaron siempre por la participación de la resistencia en los procesos electorales, están más que contentos porque la realidad parece haberles dado la razón, pero en el fondo no es así.

La votación de LIBRE hubiera sido mucho más alta si el FNRP se hubiera colocado a la cabeza de la lucha de los trabajadores y de sectores de la clase media que están siendo expoliados por los paquetazos económicos del gobierno de Porfirio Lobo. Esta alta votación de LIBRE se produjo por el rechazo de más de 600,000 personas a las políticas del actual gobierno. Lo que hace que LIBRE se fortalezca no es el discurso moderado de Xiomara Castro, sino que la crisis obliga a las personas a buscar una salida, y la única que encuentran, por el momento, es la votación en las urnas.

Producto del cansancio y de las derrotas sufridas crecen las ilusiones del movimiento de masas en las salidas electorales. Dada la gravedad de la crisis económica y social en Honduras, y de la evidente crisis del sistema bipartidista, LIBRE surgió de las elecciones internas del año 2012 como una real opción de poder. A nivel de los candidatos individuales, la votación más alta fue la de Xiomara Castro.

Debido a que el conjunto de la izquierda, salvo muy raras excepciones, participa dentro de LIBRE, se hace necesario analizar y desmenuzar el Programa que LIBRE le presenta al pueblo de Honduras, para alertar sobre las trágicas consecuencias del mismo.

10.4.- Los resultados de la izquierda dentro de las elecciones primarias

De las cinco corrientes dentro del partido LIBRE, la que agrupa a la mayoría de dirigentes sindicales de izquierda es la Fuerza de Refundación Popular (FRP). La FRP presentó candidatos en 195 planillas para alcaldías, y diputados en los 18 departamentos. De ese total, ganó 103 alcaldías y 35 candidaturas a diputados, lo que la deja con un tercio de todos los candidatos de LIBRE y con un tercio de la votación obtenida en las elecciones internas

Pero, en el mismo proceso, perdió la hegemonía dentro de la conducción del partido LIBRE. No hay duda que las fuerzas del liberalismo arrollaron a la izquierda dentro de LIBRE, por una sencilla razón: nunca expresaron sus puntos de vista de  manera distinta al gran caudillo liberal.

Pero el problema es que los fenómenos políticos no pueden analizarse en base a porcentajes, sino con un enfoque de conjunto. Con las elecciones internas, la izquierda y los sectores sindicales que resistieron la etapa más dura de la lucha contra el golpe de Estado, fueron barridos por la marea de los sectores no organizados, pero que son mayoría a través del voto universal.

11. Nuestra critica al Programa de LIBRE

El Programa de LIBRE se autodefine como defensor de la democracia burguesa, de las libertades formales, y la Constitución de Honduras. Por ello, en el Programa de LIBRE se afirma categóricamente que “Los problemas de Honduras se pueden resolver con más democracia. El Programa de Acción Política de Libertad y Refundación (LIBRE) se sustenta en la Declaración de Principios del Partido, se enmarca dentro de la Constitución de la República y las Leyes”.

Ya hemos analizado que los principios de LIBRE son los mismos principios del Partido Liberal, con algunas matizaciones. El eje democrático atraviesa todo el documento: “El elemento fundamental para la marginación económica y social del pueblo trabajador es su exclusión de la toma de decisiones del Estado”.

11.1 Principales objetivos de LIBRE

El Programa de acción política de LIBRE está basado en muchos aspectos de su Declaración de Principios, que ya hemos analizado. En el punto 1 de sus Objetivos, LIBRE se plantea“Tomar el poder político de la nación por la vía pacífica electoral, para instaurar un régimen democrático, amplio, incluyente, participativo y revolucionario”.

El problema es que el sistema actual y todas sus instituciones sigue siendo controlado por los golpistas y no ha sido reformado en lo más mínimo, de manera tal que permita la posibilidad de una participación democrática de las amplias mayorías en la transformación de Honduras. El error del programa de LIBRE es creer que esas condiciones democráticas ya existen y que pueden ser utilizadas a favor de los trabajadores y del pueblo. El sistema bipartidista al negar la más elemental democracia al pueblo, convierte la lucha por la democratización de Honduras en una lucha revolucionaria contra el sistema capitalista neocolonial imperante.

Más adelante, el programa de LIBRE establece que lucha por “2. Transformar estructuralmente la sociedad para garantizar el imperio de la soberanía del pueblo como única fuente legitima de sustento para el ejercicio del poder, así como la democracia plena que garantice el bienestar de las mayorías”.

Nuevamente observamos un fetichismo de la democracia burguesa, como la panacea que resuelve todos los problemas. Todas esas frases altisonantes de la “soberanía popular” y la democracia que garantiza el bienestar de las mayorías, es un discurso propio del liberalismo que antepone las realidades económicas al sistema político, como si no estuviesen estrechamente ligados. Existe una relación dialéctica entre la base económica de la sociedad y la superestructura política.

Si no hay cambios económicos que favorezcan a las amplias masas, no hay democracia que valga. La verdadera democracia es aquella que cumple con los requisitos básicos de alimentación, vivienda, educación, salud y esparcimiento. Y ninguna de estas condiciones mininas puede darse bajo el actual sistema capitalista. El partido LIBRE solo se propone cambiar el sistema político, al pretender democratizarlo, por fuera de la realidad económica.

En el punto 3 de sus objetivos, el partido LIBRE insiste que lucha por “Implementar un modelo económico alternativo, que parta de la realidad nacional, y considere las condiciones económicas globales, que permita el desarrollo paulatino y constante de nuestro país, al tiempo que privilegia la distribución equitativa”.

Este concepto de “modelo económico alternativo” no indica qué sistema económico pretende instaurar el partido LIBRE. Observamos criticas verbales al modelo neoliberal pero no explica ni aclara en que consiste el nuevo “modelo económico alternativo”. Más bien observamos que LIBRE, como el avestruz que oculta su cabeza en la arena ante el peligro, evita pronunciase sobre la medida democrática más elemental: la nacionalización de los principales grupos económicos de la oligarquía, que proporcionaría al Estado de Honduras los recursos mínimos para atender las necesidades de la población más pobre.

LIBRE evita pronunciarse sobre el tema de la gran propiedad capitalista, no menciona a los banqueros, es decir, cierra los ojos ante la existencia de grupos monopólicos en la sociedad Hondureña. Y, al contrario, se muestra conciliador ante los inversionistas extranjeros y el empresariado: “Entendemos que cualquier plan de desarrollo integral que nos permita llegar al cumplimiento de nuestras metas y objetivos pasa por el incentivo racional a la inversión, tanto extranjera como nacional que cumpla con al menos tres condiciones básicas: a) Produzca conocimientos a los trabajadores que permitan diversificar la productividad del país; b) Conlleve la transferencia permanente de nuevas tecnologías, incluyendo el saber - como, que incrementen las posibilidades de desarrollar nuestras propias capacidades productivas en los diversos sectores que requieren de investigación científica intensiva; c) Genere ingresos reales, tangibles, de forma transparente al Estado, que termine con la evasión fiscal, y cree una nueva cultura entre el empresariado”.

Ni una sola de las grandes inversiones extranjeras en Honduras crea nuevas tecnologías, solo pretenden explotar la mano de obra barata. LIBRE pretende educar a los empresarios sobre su obligación de pagar impuestos, pero ni siquiera menciona que en cualquier democracia quien más tiene debe pagar más impuestos. De esta manera, concluimos que los temas claves de una transformación de la economía, en favor de los más pobres, son soslayados.

Al considerar las “condiciones económicas globales”, LIBRE está renunciado a luchar contra la globalización económica impuesta por los diferentes imperialismos, que es lo que permite el saqueo de los recursos naturales de Honduras. Sencillamente, el partido LIBRE se limita a decir que hará solamente los cambios que el imperialismo y las transnacionales le permitan hacer.

En el punto 4 de sus objetivos, el partido LIBRE venera la democracia burguesa, al insistir que lucha por “Instaurar un Estado de Derecho democrático, participativo, sólido y un aparato de gobierno moderno y transparente (…) Libertad y Refundación entiende que la democracia es la única forma de gobierno capaz de representar los intereses reales de las mayorías”. El problema es que todos los programas de los partidos burgueses, dicen y prometen lo mismo.

11.2.- La Convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente pero sin un programa social

La gran consigna del partido LIBRE es la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente, y nos explica por qué es necesaria. “La constitución de 1982, ha cumplido su cometido histórico (…) el Golpe de Estado de junio de 2009, demostró que dicho instrumento ya no era capaz de regular adecuadamente las relaciones de poder que se dan al interior del Estado. El acto de fuerza mencionado (…) hace necesaria la pronta restauración del Estado de derecho y la institucionalidad democrática en el país, propósito que sólo puede alcanzarse por medio de la instalación de una Asamblea Nacional Constituyente originaria, que otorgue al país un nuevomarco jurídico, capaz de reflejar los cambios y transformaciones que el pueblo demanda”.

Creemos que la necesidad de convocar a una Asamblea Nacional Constituyente es urgente, pero LIBRE no explica cuál es su programa para ser aprobado en esa Constituyente. El problema no es convocar al pueblo para que decida democráticamente su futuro, sino cuál es el programa de transformaciones sociales que impulsa LIBRE y que deberían quedar plasmadas en una nueva Constitución.

LIBRE no levanta un programa democrático revolucionario para transformar a Honduras, se limita a levantar un programa que convierte a la democracia burguesa en la suprema panacea que solucionaría todos los problemas sociales per se. LIBRE no menciona los grupos monopólicos, no menciona los banqueros, no habla de la revolución agraria que dé tierras a los campesinos y que al mismo tiempo otorgue financiamiento barato y asistencia técnica a los mismos.

Incluso, a pesar de contar con el apoyo de la mayor parte de las centrales obreras y sindicatos, no  menciona una palabra sobre la necesidad de reformar las leyes laborales que han sido aplicadas en este periodo de ofensiva neoliberal. No menciona la necesidad de un nuevo Código del Trabajo y de una nueva Ley del Seguro Social que garantice las conquistas laborales y de seguridad social de los trabajadores.

La convocatoria a esta Asamblea Nacional Constituyente esta desvinculada de un plan de reivindicaciones sociales de los trabajadores y sectores populares, lo que la vacía de contenido revolucionario.

11.3.- La creación del cuarto poder: la Asamblea Nacional del Poder Popular.

Este planteamiento es novedoso, pero no queda claro cuáles son sus objetivos. El programa de Libre contempla la “instalación de una Asamblea Nacional Constituyente, tendrá como uno de sus principales objetivos la creación de una Asamblea Nacional del Poder Popular, que reúna las distintas expresiones del pueblo en un espacio de deliberación que complemente a los tres poderes y respete su independencia.

Este poder popular es el instrumento que permite la libre organización del pueblo para conocer, entender y decidir sobre los temas que le atañen. Su funcionamiento no debe violar la independencia de poderes, y tendrá capacidad de veto moral y público en casos de interés nacional”.

La creación de un cuarto poder, no es nueva. Algunas Constituciones de América Latina establecieron más de tres poderes del Estado: la nicaragüense tiene cuatro poderes y la venezolana cinco poderes.

Lo primero que debemos señalar es que dentro del esquema teórico de LIBRE esta Asamblea Nacional del Poder Popular es distinta al Congreso Nacional, que al parecer no cuestiona su funcionamiento como poder legislativo. La propuesta mantiene el principio de independencia de los poderes, pero le confiere a la Asamblea Nacional del Poder Popular la capacidad de “veto moral”.

Esta excentricidad teórica de LIBRE sobre el cuarto poder  con “veto moral” ha sido copiada del pensamiento de Simón Bolívar, que a su vez fue tomado del pensamiento jacobino durante la revolución francesa, el cual quedó plasmado en el borrador de la Constitución de Angostura de 1819 y en la Constitución de Bolivia del año 1826. Fue una propuesta del liberalismo radical durante la revolución francesa, cuya viabilidad en la actualidad debe ser discutida ampliamente

11.4.- Soberanía estatal sobre recursos no renovables

El único punto en que LIBRE proclama la soberanía del Estado sobre aspectos de la vida económica es en relación a los recursos no renovables: “Se proclama la soberanía del pueblo, y del Estado sobre todos los recursos no renovables, como minerales, hidrocarburos, cuya prospección y explotación deberá observar estar en consonancia con los enunciados fundamentales de este programa de acción política, y las acciones que para su cumplimiento se dispongan”.

Pero, ¿la “soberanía del Estado” implica nacionalización? No, no queda claro. Lo anterior es un retroceso incluso en relación a la concepción del liberalismo social que propugna, contrario al liberalismo clásico e individualista, una mayor intervención del Estado en la regulación de la economía para solucionar problemas  sociales.

En relación a la defensa del medio ambiente y la defensa de los recurso renovables, LIBRE “declara la inviolabilidad de los territorios pertenecientes a los pueblos originarios, y cualquier inversión en las mismas tendrá que ser consensuada con los mismos, los proyectos deberán ser co-inversiones, en empresas mixtas con propiedad de los pueblos, que ejercen en todo momento su soberanía sobre las mismas”.

Este propuesta de LIBRE atenta contra el principio de autonomía y autogestión de los pueblos originarios, forzándolos a crear empresas mixtas con los inversionistas de las transnacionales. Corresponde al Estado el deber ineludible de fomentar el desarrollo económico nacional y de las comunidades indígenas en particular.

Es una constante en el programa de LIBRE el rol extremadamente reducido del Estado, para combatir la crisis económica y la especulación capitalista.

11.5.- Aspectos irrelevantes

Existen otros puntos del programa de LIBRE que son realmente irrelevantes, como la lucha contra la corrupción, la descentralización del Estado, el papel de las fuerzas armadas y de la Policía Nacional, política de derechos humanos, etc, porque en nada se diferencias de los planteamientos de los partidos Liberal y Nacional.

12. Algunas conclusiones

El gran fenómeno político y social que significó la constitución del FNRP no se trasladó a la formación del partido LIBRE. Al contrario, fue un enorme retroceso, se transformó en su contrario.

Como hemos analizado extensamente, aunque por su composición social está enraizado en los sectores populares, el partido LIBRE por su Declaración de Principios, su Programa de Acción Política, la naturaleza de clase de su actual conducción, así como por su defensa cerrada y apologética de la democracia burguesa formal, es un partido liberal con ideología radical.

LIBRE refleja dramáticamente esa contradicción entre su base social y el carácter burgués de su conducción y programa políticos. La presencia de la izquierda, y de muchos dirigentes sindicales en su seno, ha contribuido a acentuar esta enorme contradicción.

La izquierda hondureña nunca ha tenido representación ni participación propia, independiente. La represión de los gobiernos nacionalistas y de las dictaduras militares obligó a la izquierda a refugiarse en el movimiento popular. Y en este terreno siempre ha tenido la competencia del partido Liberal, especialmente de sus alas de izquierda.

La experiencia confirma nuestra percepción. En 1948 se fusionaron el Partido Democrático Hondureño (PDH) y el Partido Revolucionario Hondureño (PRH) para formar el Partido Democrático Revolucionario Hondureño (PDRH). Este fue un proyecto político unitario entre el ala izquierda del liberalismo del momento y el Partido Comunista de Honduras. Este último no podía actuar libremente por la represión de la dictadura de Carías.

Esta incapacidad de poder actuar de manera independiente, ha sido un tremendo lastre sobre la izquierda de Honduras, y tiene su origen en la teoría stalinista de la revolución por etapas y el reformismo que siempre contagió al Partido Comunista de Honduras, desde su fundación en 1922 hasta su silenciosa disolución en 1994, para dar paso al proyecto electoral reformista de Unificación Democrática (UD).

Aunque todos los fenómenos políticos son diferentes, algo similar está ocurriendo en relación ala creación de LIBRE que, aunque proviene del FNRP, este fue en realidad una necesaria unidad de acción en la lucha contra el golpe de Estado, entre la izquierda, el movimiento sindical y popular y la corriente liberal disidente que encabezaba el expresidente Manuel Zelaya. En este proceso, la corriente de Zelaya logró imponer la dinámica política, transmitiendo los genes del liberalismo al nuevo partido LIBRE.

Nuestra crítica a LIBRE no cierra los ojos ante la realidad. Actualmente LIBRE es una real opción de poder. El sistema electoral de Honduras permite que gane las elecciones el candidato que obtenga mayoría simple. En las condiciones actuales, se perfilan tres partidos más o menos equidistantes: los dos pilares del bipartidismo, el Partido Liberal y Nacional, y el nuevo partido LIBRE.

Precisamente porque las posibilidades de ganar las elecciones son altas para LIBRE, es cuando más debe reflexionar la izquierda que participa dentro de LIBRE, por las trágicas consecuencias que se generarían con la aplicación del programa político de LIBRE, tal como está elaborado, y por las alianzas empresariales que comienzan a tejerse alrededor de LIBRE.

Con esta primera contribución, queremos aportar a los candentes debates que debe afrontar la izquierda en Honduras, los que tendrán influencia en el resto de Centroamérica.

http://elsoca.org/index.php/america-central/hondu/2748-honduras-los-principios-y-el-programa-del-partido-libre-socialismo-o-nuevo-liberalismo

vos

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